Tácticos y Estrategas

 
  Menu principal
 •  Inicio   
 •  Área de Actualidad   
 •  Área Interdisciplinaria  
 •  Área de Entrenamiento  
 •  Ajedrez a Distancia   
 •  Ajedrez Escolar  
 •  Quienes Somos ?  
 •  Contacto  
 


  Ajedrez & Actualidad
  El MI Robert Hungaski nos acerca desde USA una excelente nota sobre el súper GM Vishy Anand.

Vea la Nota 

 
  Ajedrez & Entrenamiento
  El entrenamiento en ajedrez analizado por el  MI Enrique Scarella

Vea la Nota 

 
 
   Ajedrez a Distancia
  "Iniciativa: ¿La llave del éxito?"  Nicolás Fiori Intenta develar la pregunta con varios ejemplos. Vea la nota aqui  
 
   Ajedrez & Informática
  Experiencias realizadas por Leonardo García    ponen en duda la eficacia de ciertos  programas de ajedrez considerados hoy día entre los mejores del mundo... Vea la nota  
 
   Ajedrez & Educación
  El ajedrez escolar e infantil, bajo la lupa de Héctor Fiori. Vea su columna aquí.

 

 


Ajedrez & Educación  Por el MI Alejo de Dovitiis

Enseñanza a los niños

Apenas uno se pone a ver torneos de niños o escolares sea cual fuere el lugar donde se desarrollen verá a padres y profesores preocupados por las partidas de sus hijos o alumnos. Ese sentimiento suele mutar a irritación mezclada con frustración si los pequeños no obtienen los resultados deseados. El enojo tiene un alto poder de contagio y genera tensiones aún mayores, lo que acostumbra provocar peores estados de ánimo en los infantes que inocentemente mueven piezas de ajedrez.

Creo que es el momento oportuno para reflexionar sobre esta situación tan habitual como traumática para los menores.

Padres, profesores, entrenadores ¿nos hemos puesto a pensar qué estamos trasmitiendo a los niños? Uno podría hilvanar una prosa “políticamente correcta” para describir lo que la enseñanza debería ser pero claramente fallaría para demostrar sobre lo que la enseñanza es. Ya que a este gran espectro de personas nos cuesta definir lo que hacemos y de que manera lo llevamos a cabo formulemos un par de preguntas para responder y reflexionar sobre el quehacer de la enseñanza en la materia que nos compete: el ajedrez.

¿Qué se enseña con el ajedrez?

Se brinda a los niños conocimientos sobre un juego milenario que sirve como una herramienta pedagógica potenciadora del razonamiento.

¿Cómo se enseña el ajedrez?

Se lo explica por medio de la lectura, de la explicación oral y escrita y se lo practica tablero mediante entre los distintos alumnos que toman parte de la clase.

Hasta aquí todo marcha sobre ruedas, hay un consenso total o similar a ello pero es desde este punto donde los inconvenientes comienzan:

¿Para qué sirve el ajedrez?

Para jugar, para pensar, para analizar distintas alternativas ante un problema planteado y para ...ganar (o perder). Aquí viene el quid de la cuestión: esa diferencia entre la victoria y perder o entablar (¡cómo vas a empatar con ese pibe que juega peor que vos!) está limitada por un abismo ya que se pasa de la alegría al llanto, de las risas al enojo, del esfuerzo recompensado a la tarea inútil, de los abrazos a los retos, en síntesis, del todo está bien al todo se encuentra mal.

Señala el gran maestro escocés Rowson en su brillante obra Los siete pecados capitales en ajedrez que el resultado ronda permanentemente en la cabeza de los jugadores porque la inexorabilidad del yerro en este juego es muchísimo más alta que en otras competencias. Es decir que en el ajedrez el error es sinónimo de derrota no de falla humana como todos tenemos constantemente. Y asumámoslo, padres, profesores, entrenadores y allegados al niño de una u otra forma le transferimos estos temores:

¡Cómo te vas a equivocar de esa manera!

¡No te dabas cuenta que con esa jugada perdías la partida!

¡Eso no es lo que te enseñé!

¡Tus padres se esfuerzan mucho para que vos hagas esto!

¡Si no clasificas olvídate de los próximos torneos!

Podríamos seguir agregando expresiones populares que ese oyen en cada campeonato pero la clave está en hacer un mea culpa y reconocer que alguna vez las hemos pronunciado aún con una buena intención detrás. Debemos aprender primero nosotros, la gente grande, a aceptar los errores, a saber que debemos convivir diariamente con las fallas propias y ajenas y que el ajedrez es una labor de humanos, por ende sujeta a fallas constantes (por algo el gran maestro Najdorf reiteraba que gana el que se equivoca anteúltimo). Además del error se aprende mucho porque se analiza mejor que el acierto por ello ¡demos la bienvenida a los yerros!

Inculquemos en los niños la necesidad de pensar para equivocarse lo menos posible pero nunca para ser infalibles.

La mentalidad formativa (de la que hablaremos en otra nota) debe primar por sobre la mentalidad competitiva, salvo que estemos refiriéndonos a jóvenes totalmente involucrados en el ajedrez competitivo por propia decisión.

Especialistas en psiquiatría y psicología nos dirían con absoluta razón que la victoria, el empate o la derrota también forman parte de nuestras vidas y no podemos cargar en nuestros chicos la mochila de nuestras propias frustraciones: ellos no van a ganar lo que nosotros hemos perdido. Ellos deben hacer su camino jugando, pensando, compitiendo con lealtad y siendo concientes de que por mayor que sea su esfuerzo (y eso es lo que realmente vale y merece ser ponderado) puede que se den cualesquiera de los tres resultados posibles.



Copyright MI Alejo de Dovitiis, Buenos Aires, Febrero 2006