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Ajedrez y Recursos Humanos

El cambio de piezas como herramienta potenciadora

 

por el MI Alejo de Dovitiis  

 

La reciente aparición de la excelente obra El cambio de piezas (Alvarez Castillo Editor, Bs. As. 2005) del maestro internacional e integrante de este sitio Diego Valerga me inclinó a reflexionar sobre este aspecto relevante y muchas veces soslayado en la partida de ajedrez y que bien puede ser extrapolado hacia el área empresarial.

Canjear piezas del mismo valor con el rival no implica de por sí obtener ventaja de material pero si puede implicar el logro de una palpable supremacía posicional.

En el prólogo del citado libro el también maestro internacional y miembro de esta página Enrique Scarella sentencia con elocuencia que existe una valor relativo de las piezas en base a las funciones y movilidad que tienen en cada posición, en muchos casos de una entidad superior al valor absoluto que aquellas poseen y que ya viene dado por la teoría del ajedrez (ejemplo: dama 9, torre 5, etcétera). Ese valía relativa es la que puede hacer la gran diferencia en posiciones parejas.

Los recursos humanos y la coordinación de las piezas

Los integrantes de una organización cumplen el rol de las piezas, hacen que la empresa esté en funcionamiento. Cada empleado tiene sus laborales específicas dependientes de un área.

El conjunto de sectores debe actuar en forma coherente y en base a objetivos comunes que vienen dados por la estrategia y las políticas de la empresa, ese elemento importante de cohesión y de trabajo grupal se conoce en ajedrez como coordinación de piezas, si las fuerzas de una posición o de una empresa no gozan de coordinación el destino fatal de las mismas estará sellado. Cuando todos los recursos humanos de una empresa tienen en claro su interdependencia y el beneficio que ella produce cuando se persiguen metas comunes entonces el trabajo en equipo rinde muchos frutos.

Pero ¿qué sucedería si la coordinación de piezas falla y urge una solución a ese problema?

El cambio de piezas

Tal cual ocurre en el ajedrez existe una forma de optimizar o por lo menos mejorar la posición que es cambiando piezas: en el ajedrez con el adversario de ocasión buscando eliminar los mejores efectivos del rival por los peores de mi bando, en el mundo empresario rotando el personal menos idóneo en sus labores hacia otros sectores donde puedan desarrollar más su potencial y sean por tanto más productivos para la entidad a la cual responden.

Cierto es que en numerosas ocasiones los altos mandos optan por el despido de los empleados menos eficaces y no por su traslado. En principio esa medida tan drástica y desagradable, que en ciertos casos es absolutamente necesaria, debe ser tenida como última opción ya que genera tensión, temor y preocupación en la plantilla del personal y ello sólo puede aparejar menos creatividad, menos productividad y un clima menos agradable de trabajo.

El despido legal de empleados debe ser una herramienta quirúrgica para casos irreparables y no una arma de corrección para circunstancias que se puedan modificar por medios más constructivos y menos atemorizantes.

De allí mi intención de propiciar como elemento correctivo al canje de piezas, léase cambio de dependientes de un sector a otro para mejorar su labor y por ende que su aporte sea superior al hasta por entonces brindado a la compañía.

Muchos empresarios o gerentes de primera línea ven en el downsizing una alternativa para bajar los costos de la empresa pero, recordemos que la ganancia en términos de recursos tangibles (plata) posiblemente sea bastante inferior a la pérdida de recursos intangibles (creatividad, potencialidad, libertad, etc.). Ese impacto dentro de quienes quedan en la organización debe ser sopesado con sumo cuidado.

El principio de la pieza peor colocada

En el gran texto del reconocido entrenador ruso Mark Dvorestky Positional Play el gran maestro Kosikov desentraña un principio muy interesante conocido como el de la pieza peor colocada: en posiciones tranquilas (donde no hay una amenaza fuerte del oponente) habiéndose desarrollado todas las piezas y gozando de una buena situación puede que suceda que algo falle y que no se logre extraer el máximo de esa coyuntura, cabe pues examinar una a una todos los efectivos y detectar la que menos produce para nuestra posición, ésa será la pieza peor colocada y a la que de manera inmediata habrá que hacer evolucionar.

¿No le parece aplicable este principio a las empresas? Supongamos que estamos frente a una empresa próspera que opera en un mercado de condiciones favorables y que posee todo para ser líder en su segmento pero hay algo que falla en la labor diaria de sus empleados. Es la hora de pensar, analizar y ver que recursos humanos están fallando y porqué. Luego se procede al reacomodamiento de esos integrantes haciéndoles tomar conciencia a los mismos que la rotación será en beneficio de la organización y no en perjuicio personal de ellos.

En términos empresarios podríamos decir que utilizar una especie de Business Process Reingeniering (BPR) sería una muy buena alternativa o jugada candidata de la empresa para mejorar en los procesos claves de su negocio y optimizar el rendimiento individual y en conjunto de sus recursos humanos.

En varios casos el reagrupamiento puntual y preciso de algunos empleados permite que esa mejora repercuta sobre toda la rueda de producción de la empresa, además de despertar nuevas motivaciones y una inyección de dinamismo que siempre son bienvenidas.

adedovitiis@tacticosyestrategas.com.ar

 

 

Copyright MI Alejo de Dovitiis, Buenos Aires, Febrero de 2006.   

 

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